Raíces.

Siempre ha llamado mi atención las raíces de los árboles. Cuando paseo por el bosque o por cualquier camino en el campo siempre me paro a observar casi todo, pero en especial, las raíces me llaman. Tienen tantas formas, a veces se esconden y aparecen por otro lado, algunas parecen débiles a simple vista pero

Agradecer es de sabios.

Últimamente se habla mucho del poder del agradecimiento. Parece que se está generando un entorno favorable para esta práctica además de estar viviendo en una nueva era: una mucho más creativa, espiritual y consciente. Pero es fácil también perdernos en esto, en las palabras, en la moda, en lo superficial. Sentirnos agradecidos realmente puede ser

El despertar del amor en el trabajo.

El trabajo es un espacio de crecimiento fundamental como personas. Tenemos que transformar la relación que tenemos con el concepto. Incluso aunque no tengamos trabajo. El escenario profesional es un lugar de experimentación como seres humanos en el que podemos crecer y descubrir el amor que somos. El aparente caos al que  estamos asistiendo es una

Bailar con las emociones.

Las emociones nos ayudan a conectar con los demás y con nosotros mismos, son funcionales y nos muestran cómo nos sentimos y qué necesitamos atender. Nos influyen y en ocasiones nos gobiernan, por lo que surge la necesidad de la gestión emocional; aprender a manejarlas mejora nuestras relaciones y nuestra respuesta a situaciones adversas de la vida. "Solo florecemos

Espiritualidad y empresa

Abrimos nueva década, nuevo mes, nuevos comienzos. Dejando atrás lo viejo... abriendo los brazos a todo lo que nos quiera llegar. Planteándonos nuevos retos y preguntas... Creemos que es interesante concebir la empresa desde un enfoque holístico, teniendo en cuenta cada pilar fundamental en ella... y, ¿No es la espiritualidad parte de ésta? Para Ethica,

A ser feliz también se aprende

  “Todos los hombres, hermano Galión, quieren vivir felices, pero al ir a descubrir lo que hace feliz la vida, van a tientas…” Séneca, Sobre la felicidad Si hay algo que te hace sentirte tremendamente humano, que despierta tu ‘yo’ más íntimo, que te despoja de toda frialdad y desafecto son las emociones. Cuando afloran,