José Manuel Chapado: construir equipos desde lo concreto

José Manuel, la intervención en equipos naturales es una línea de negocio que os da muchas alegrías.

Decís que no es formación. Entonces ¿qué es?

Así es. Hablamos de intervenir en un equipo natural de trabajo: diagnosticar cuál es su situación, proponer tratamiento e implementarlo con seguimiento.

Los equipos son como las personas. Pasan por etapas y momentos delicados. Son situaciones que requieren especial cuidado. Puede ser un conflicto que le impide cumplir su función. Puede que esté en un momento temprano de su vida, de los que conforman la personalidad y condicionan cómo será de mayor. Pienso en equipos que nacen de la fusión de otros anteriores y en el que sus miembros, con orígenes distintos, necesitan conocerse y reconocerse. O también puede tratarse de un equipo maduro y en velocidad de crucero al que se le pide un extra, algo que va mucho más allá de incrementar porcentualmente su rendimiento, o sea, un objetivo cualitativo nuevo, distinto y superior.

Cuando eso sucede, proponéis intervenir.

Eso es. No se trata de formación, ni de impartir un contenido concreto a un grupo o categoría de profesionales. Intervenir es reunir al equipo, desde su más alto directivo hasta la escala más básica, entender qué le pasa y trazar un plan de acción. De acción y de cambio, claro está, porque, a priori, una cosa es obvia: algo hay que hacer distinto si queremos que el rumbo del equipo cambie.

Primero, se necesita dialogar en profundidad con la dirección del equipo y, según el caso, puede que con alguien más. Y luego, valorar y actuar con todos los actores implicados, o sea, con el equipo en su conjunto.

Una de vuestras propuestas más concretas es el “programa E4”.

Es una forma de intervención, pero no la única. Hay que construir un programa para cada equipo, porque cada equipo requiere su propio programa. “E4” es un prototipo de solución que reúne las formas de intervenir más habituales, pero que, como tal, nunca hemos hecho íntegro, ya que, al igual que las personas, cada equipo es un universo que requiere ajustes y matices. 

“E4” es una propuesta de programa de cohesión y alineamiento de equipos a lo largo de cuatro impactos breves, de media jornada o una completa. Con una visión sistémica, pone la mirada en un triple foco: el individual que se fija en cada una de las personas que conforman equipo, el colectivo que entiende al conjunto como una realidad con entidad propia, y el relacional que centra su atención en cómo se relacionan personas y equipo entre sí. 

¿La solución la pone el equipo o vosotros?

Yo diría que el equipo la propone, y luego se valida y matiza. Nosotros podemos guiar la reflexión, pero importa que sea el equipo quien la proponga, porque su mirada es más completa y su compromiso será mucho mayor. Ante el cambio, es importante que el equipo tomé conciencia de su necesidad y también que exprese aquello que quiere cuidar y no cambiar, tal como nos decía Uxue Ibarrola la semana pasada.

¿La mirada del equipo es siempre la más completa?

Debiera serlo, aunque no siempre es así. Ese es nuestro trabajo, enseñar al equipo cómo mirar. No solo debe hablar desde la inquietud individual de cada miembro, sino desde el conjunto del sistema y también desde la necesidad o el futuro emergente. Esto ya lo explicó Carol Sala hace unas semanas: en el sistema hay varias voces y todas tienen que ser escuchadas. Nosotros le ponemos micrófono a cada una de ellas.   

Hablaste de cuatro impactos, ¿cuáles son?

Encuentro, emoción, expansión y equilibrio, de ahí el nombre de “E4”. Pero insisto en que es solo un prototipo. Según sea el caso, podemos sustituir, quitar o añadir otras “E´s” como estrategia o entusiasmo, por ejemplo.

Concreta alguna “E”.

La de “expansión” pone en juego herramientas muy concretas. Comparto un caso. Hace poco trabajamos en un equipo una incompetencia conversacional muy frecuente. No sabían pedir. Expusimos la teoría sobre cómo pedir las cosas y ellos identificaron sus fallos: los colaboradores requerían más contexto, necesitaban conocer el “para qué” de lo que se les solicita, y la responsable necesitaba mayor certeza y compromiso: si los suyos dicen que sí a un plazo y condiciones, que lo cumplan, y si no, que lo digan desde el principio con la asertividad de la que nos hablaba Laura Curto.

Así, desde lo concreto y la realidad, se construye equipo.  

José Manuel, mil gracias.

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