Laura Curto: coaching es acompañamiento

Laura, ¿cómo defines el coaching?

El coaching es, ante todo, un proceso de acompañamiento.

En el coaching ejecutivo acompañamos a profesionales en su desarrollo y en la consecución de sus objetivos, aunque también existe el coaching personal o life coaching. Pero, más allá del ámbito en el que se aplique, para mí la esencia es siempre la misma: acompañar a una persona en su proceso de reflexión y crecimiento.

Como el coaching se ha puesto muy de moda, cada uno parece entender algo diferente. Por eso, lo primero es aclarar qué se puede esperar de un proceso de coaching y qué no.

El coaching no es asesoría ni consultoría. Tampoco es mentoring. No consiste en que yo te diga qué hacer o cuál es la mejor solución.

El coaching tampoco es formación. Y tampoco es terapia. Muchas personas llegan a una sesión de coaching pensando que van a encontrar algo parecido a una consulta psicológica, pero son procesos distintos y con objetivos diferentes.

Entonces, ¿qué es el coaching?

Es ofrecer a la persona un espacio para detenerse, pensar y ganar claridad. Un espacio en el que pueda definir qué objetivo quiere alcanzar, explorar opciones y descubrir qué acciones puede poner en marcha para avanzar.

El papel del coach es precisamente ese: acompañar. Ayudar a través de preguntas, generar reflexión y, sobre todo, escuchar de verdad.

Entonces, ¿el coach no habla, solo pregunta?

El protagonista no es el coach, es el coachee. Y su principal herramienta son las preguntas que invitan a la reflexión y el autodescubrimiento, las que buscan soluciones. El coach escucha más que habla.

¿Y cómo pregunta?

Pues con preguntas que no estén dirigidas. Son preguntas sin intencionalidad de querer obtener una respuesta concreta. Básicamente son preguntas abiertas que invitan a hablar y a expresar.

¿Importa más indagar en el plano racional o emocional?

También depende. Hay personas muy racionales a las que indagarles en lo racional no les aporta mucho, porque las preguntas que tú puedas hacer seguramente ya se las han hecho. Por eso, a la gente racional lo que más les suele remover es que indagues en lo emocional.

Y a la inversa: los emocionales necesitan poner más razón.

¿El coaching lo tiene que solicitar el coachee o lo debe “ofrecer” la empresa?

Desde mi punto de vista, lo importante es que el coaching debe ser siempre voluntario. Es algo para la persona, y la persona lo tiene que querer. Si no, es difícil que se abra y lo valore como algo que aporta.

¿Cuál es la limitación más frecuente que tratas?

El miedo a tomar decisiones. Muchas veces el proceso de coaching se basa en eso, en desbloquear la toma de decisión indagando el miedo que hay detrás. No hablo de quien tiene que tomar una decisión y no sabe cuál, sino de quien sabe qué decisión debe tomar, pero no se atreve.

Y en esos casos, ¿cómo se mete coraje en las venas?

Más que meter nada, es lograr que se dé cuenta: ponerle en situaciones parecidas por las que haya pasado e indagar las creencias que hay detrás. El coaching se basa mucho en trabajar creencias limitantes, cuestionarlas, reformularlas y convertirlas en creencias positivas y poderosas.

¿Algún ejemplo?

Una muy recurrente es la falta de asertividad, por creencias muy distintas. Una puede ser “a un jefe no se le puede decir que no”. Es una creencia seguramente heredada de experiencias pasadas o de la educación recibida. Si eso se vive como una realidad, cuesta mucho cuestionarlo.  

Otra creencia que impide ser asertivo es creer que si digo “no”, van a pensar que soy incapaz y no volverán a contar conmigo. Nos cuesta poner límites.

¿Qué diferencia notas desde la primera hasta la última sesión?

Hay de todo. Es frecuente que alguien escéptico en la primera sesión termine con ganas de tener la próxima sesión contigo, porque necesita hablar, contar y expresar cómo le ha ido. Son personas que terminan muy satisfechas con los avances y lo que se han atrevido a hacer.

En otros casos, la persona pasa por varios momentos y fases. A veces se ve fuerte para tomar decisiones y seguir, y otras se siente como “más hacia adentro”, removido, muy de parar y analizar qué le sigue frenando.

Y también, por qué no decirlo, hay ocasiones en los que no se consigue el objetivo.

Y a ti, ¿qué te genera el coaching?

Me encanta cuando siento que sirve a la persona. Es una sensación muy gratificante ver que el coaching ha supuesto un punto de inflexión del que se va a derivar un cambio.

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