Cuando un profesional accede por primera vez a la alta dirección, ¿cuál es su mayor reto?
Lo primero es desaprender su función anterior. Imagínate un Director Comercial que ahora es Director General. Lo primero que debe olvidar es que era el Director Comercial porque habrá otro Director Comercial. Y, después, asumir completamente su nueva función. Es un cambio radical, no es sólo subir un escalón jerárquico.
Te cambia el jefe. Como Director General, tu jefe es el Consejo de Administración o la propiedad directamente. Te cambian tus compañeros. Lo normal es que no tengas compañeros en horizontal, por lo que estás más solo. Y cambia tu equipo. Los que antes eran tus compañeros, ahora son tu equipo y, entre comillas, tus subordinados. O sea, te cambian las personas, porque aunque sean las mismas, cada una está en una posición distinta. Es un cambio importantísimo que hay que saber digerir y gestionar.
Las responsabilidades cambian. La del Director General es global sobre todas las funciones y, sobre todo, es la de desplegar la estrategia de acuerdo con el Consejo de Administración. Tiene que garantizar que la operativa y el desarrollo de la organización se encamina hacia la estrategia definida por el Consejo.
Por último, también debe dar respuesta a las necesidades de los accionistas y del resto de stakeholders. No es fácil.
Cuando se promociona a alguien, es normal que no conozca en verdad esa nueva función. Si hablamos de alguien que accede por primera vez a la posición de CEO, la experiencia de quienes ya hemos vivido esas situaciones hace que un asesoramiento sea muy interesante.
Vuelvo atrás. ¿Qué cuesta más, asumir lo que se es por primera vez o abandonar lo que se era antes?

Suele ser más fácil abandonar lo que se era antes, porque la ilusión de la nueva posición te atrapa. Entender la nueva función en toda su amplitud es un reto mayor. Hasta que no te nombran, no la descubres con todas las sutilezas, detalles y matices. El gran reto es conocer esa nueva función y hacerse maestro en ella.
Inédita para quien accede a la Dirección General por primera vez es la relación con el Consejo de Administración.
El alineamiento entre Consejo de Administración y Director General es imprescindible, ya sea a través del Presidente del Consejo, o de todos o alguno de los consejeros.
El Director General es como el centro de un reloj de arena. En la parte superior están los accionistas y en la inferior, la organización en su conjunto. El Director General enlaza las necesidades y pretensiones de los accionistas, y de los stakeholders en general, con las de la organización. Transmite e impulsa para que la organización cumpla las metas. El Director General es ese eslabón del reloj de arena por donde más fácilmente puede romperse. Es un punto muy sensible.
Por otro lado, también el Director General debe mostrar realidad al Consejo de Administración. Debe hacerlo con absoluto realismo y transparencia para que vean oportunidades, riesgos, obstáculos, amenazas… Se necesita alineamiento y perfecta sintonía entre ambos: Consejo y Dirección General.
¿Conviene que miembros del Comité de Dirección tengan voz y expongan asuntos ante el Consejo de Administración, o ese papel corresponde casi en exclusividad al Director General?

Conviene… ¿a quién, al Director General o al Consejo de Administración?
Un Consejo de Administración debe conocer al Director General y al Comité de Dirección. Eso sí, un Consejo de Administración debe dar autonomía al Director General, por lo que no le debe puentear. Eso significa que no debe tomar decisiones o imponerle cosas al Director sobre su equipo.
Dicho eso, una labor fundamental del Consejo Administración es discernir si sustituye o no a un Director General, y cuándo hacerlo. El Consejo debe tener conocimiento incluso hasta para saber quién puede ser el futuro CEO.
Yo sí creo que el Director General debe acompañarse, de vez en cuando, según las circunstancias, de personas de su equipo en las reuniones del Consejo de Administración. El Director General debiera ser el primer interesado, y el Consejo de Administración pedirlo. En reuniones monográficas sobre temas concretos, trabajar en detalle requiere a Director General y el Director funcional que competa.
Cosa distinta es si hay un problema de cohesión en el equipo y es el Director General quien no quiere que su equipo tenga visibilidad ante el Consejo de Administración. En ese caso el problema es la falta de cohesión, y eso es lo que hay que trabajar.
Muchas gracias Roberto.




