Marina, como antropóloga, ¿qué puedes aportar al mundo de la empresa y la dirección?
Me encanta ahondar en cómo funcionamos las personas y por qué. Es algo transversal a cualquier empresa, equipo o proyecto, sobre todo en un mundo en el que cada vez trabajamos más con gente de diferentes culturas, idiomas, nacionalidades, intereses y grupos a todos los niveles.
Lo que para una persona puede ser positivo, para otra puede ser negativo. Toda esa comunicación, ese simbolismo, muchas veces no es palpable pero nos influye muchísimo. Una parte de la antropología se centra en entender cómo la gente ve el mundo, qué elementos son importantes, cuáles no, cómo funcionan las relaciones de poder, cómo funciona la comunicación más allá de las palabras, qué hace que un gesto o un simple guiño pueda producir rechazo o to do lo contrario…
Entender estos elementos nos permite entender cómo funciona la gente en diferentes contextos y ante diferentes personas, porque una persona puede funcionar en un contexto de una manera y en otro contexto de forma completamente diferente. Mirar a la empresa desde un punto de vista antropológico trata de entender esos esos elementos y aprovecharlos para que funcionen como un engranaje al servicio de unos objetivos comunes.
La antropología pone en contacto diferentes culturas, pero ¿vale también para articular y facilitar procesos de comunicación entre personas de una misma cultura dentro de un mismo equipo?
Sí, completamente. La antropología es el estudio de la gente, y las personas somos nuestra cultura, nuestras vivencias personales, nuestra personalidad, y un montón de elementos que al final se entrelazan para ser nosotros.

Creemos que por el hecho de pertenecer a una cultura, la conocemos. Sin embargo, muchas veces no tenemos ni idea de por qué somos como somos, de los pilares que articulan nuestra cultura y de cómo esto nos afecta a la hora de trabajar. La antropología nos ayuda a poner de manifiesto esos elementos que nos influyen sin nosotros saber por qué, aunque llevemos toda la vida con ellos. Conocerlos y saber cómo lidiar con ellos nos facilita la comunicación dentro de una misma cultura.
Has participado en la Ruta Quetzal y la Ruta Inti. Hoy coordinas COMHIS. ¿Qué es?
COMHIS es un congreso anual que nace del GIR Hispanoverso de la Universidad de Salamanca, dentro de la celebración del quinto centenario de la Escuela de Salamanca. Durante tres días, bajo el paraguas del Salamanca Tech Summit, COMHIS aspira a poner en contacto a jóvenes emprendedores del 18 a 40 años de múltiples disciplinas para facilitar conexiones, sinergias, y potenciar sus proyectos, centrándonos en el presente y el futuro y en la interacción con las nuevas tecnologías.
¿Cuál es tu aportación?
Mi tarea es diseñar y coordinar el congreso los tres días. Del diseño, lo que más me gusta es pensar en el concepto del congreso. Los congresos sobre hispanidad y sobre el mundo hispano suelen asociarse con la historia, terminan centrándose en el pasado. En COMHIS la hispanidad es algo vivo.

COMHIS se inspira en la magia de ese “clic” que aparece cuando estamos, por ejemplo, en Alemania y nos cruzamos con alguien de México, y terminamos comiendo arepas en un restaurante colombiano y sintiéndonos en casa. Al final, no nos hace falta saber el por qué ni conocer detalles de nuestra historia para para sentirnos más cercanos entre latinos que con alguien que, a pesar de hablar español, venga de otro lugar. No es solo el idioma. Es la manera de ver el mundo, de sentir las cosas, de acercarse a ellas. Es ese “clic”. Es música, gastronomía, la tortilla de patata nace entre dos continentes… Es toda esa riqueza cultural, gastronómica, musical, artística. COMHIS recoge esa sensación de sentirse en casa en otro lugar del mundo para intentar facilitar la conexión entre jóvenes y que le den eco a través de sus proyectos, generando alianzas.
El lema de este año fue “Liderar sin permiso”. Era como decir “no tengo permiso para poner en marcha un proyecto, pero lo hago porque quiero, porque me nade”. Es hacer honor a ese arranque, a las ganas de comerse el mundo, de hacer cosas que tanto nos caracteriza.
De la coordinación, me encanta facilitar las conexiones entre personas, generar un espacio en el que participantes y ponentes conecten y puedan colaborar. Se trata de que se den cuenta de la oportunidad, de facilitarles la conexión para que luego tomen ellos acción. Me encanta generar esas redes de oportunidades, de recursos, de formación, de conocimiento, de ese “clic” que genera otros “clics”.




