Acabáis de presentar dos conferencias: “Nunca dejes de volar” impartida por comandantes del Airbus 380, y “El buen uso de la IA” que es tuya.
Sí. La verdad es que crear algo distinto y presentarlo en sociedad es muy bonito. Fue una jornada repleta de buenas sensaciones: reunimos una treintena larga de directivos pertenecientes a 14 organizaciones clientes, y los que no pudieron venir expresaron que lo sentían de verás porque la propuesta sonaba muy bien.

Lo mejor es el binomio que resulta, porque en esta ocasión, uno más uno suma más que dos. Los comandantes Fermín Basanta y Óscar Molina lo hacen especialmente bien, y todo lo que cuentan es de enorme interés. Es como “colarse” en la cabina de mando y descubrir un universo nuevo: cómo se relacionan entre ellos, cuándo hacen equipo con el resto de la tripulación, cuáles son sus códigos de comunicación y sobre todo cómo toman decisiones ante la infinidad de imprevistos que surgen. Juegan con el público, te sitúan ante distintos escenarios y hacen pensar. La conferencia te envuelve y te mete dentro.
Y luego está el máster de 208 segundos que nos regaló el comandante Sullenberger sobre el río Hudson.
¿Te refieres al avión que tuvo que amerizar en Nueva York?
Sí. Ocurrió en enero de 2009. Un avión con 155 pasajeros despegó de Nueva York, impactó a los pocos minutos con una bandada de gansos y perdió los dos motores. A partir de ahí, se precipita una sucesión de análisis, comunicaciones y decisiones que terminaron con el amerizaje del avión en el río. Recuerdo que aquella noticia me impactó, y descubro ahora que, cada vez que lo comento con alguien, todo el mundo lo recuerda. Se hizo hasta una película, “Sully”.
Pues bien, nuestros comandantes explican todo lo que pasó. Diseccionan cada instante y cada detalle de eso que ellos llaman “un máster de 208 segundos”. Es espectacular lo que el cerebro humano puede llegar a procesar. Y el de “Sully” lo hizo.
Y esto, ¿qué tiene que ver con la “IA”?
¡Todo! Es el ejemplo de la perfecta combinación entre “IA” y factor humano. No hablamos de la “IA” generativa, sino de la de primera generación. En la aviación comercial hay un tratamiento ingente de datos, todo está digitalizado y se protocoliza cada actuación. Volar tal como lo concebimos hoy no sería posible sin la “IA”. Volamos gracias a ella. Pero también el factor humano suma y aporta valor. Lo hace estando siempre al mando. Gobernando lo que sucede.
Explícate.

Te pongo un ejemplo. El instructor de Sully le dio un consejo que le acompañó durante toda la vida profesional: “pase lo que pase, nuca dejes de volar el avión”. Ese consejo da título a la conferencia. Recuperamos la escena en que la película lo recuerda. Ese debe ser el buen uso de la “IA”. No se trata de que sustituya y elimine al hombre, sino de empoderarle y potenciar su capacidad de acción. Es la persona quien siempre debe pilotar a la “IA”, ya sea como usuario o a nivel estratégico.
Pero a nivel de usuario es la “IA” quien hace el trabajo.
Ya. Y así es. Pero la “IA” va a hacer aquello que le pidamos. Por tanto, la aportación de la “IA”, sobretodo la generativa, depende del “qué y cómo se lo pidamos”. Tenemos como partner una escuela de negocio exclusivamente especializada en “IA”. En ella hicimos como alumnos la edición piloto del programa que ahora comercializamos. Nuestra conclusión a nivel de usuarios fue que aprender “IA” es, en realidad, aprender a realizar buenos “prompts”.
¿Y a nivel estratégico?
Es donde la conferencia se centra. Hay que saber qué, dónde, cómo y cuándo aplicar “IA”. No es darle un clic y que ella funcione. Como tampoco se trata de abaratar costes sin más. Apoyados en escenas de “Sully”, establecemos media docena de preguntas que han de tenerse en cuenta. Confieso que no tengo la respuesta a alguna de ellas, pero eso es ayudar y acompañar en el hacer “estrategia”: plantear las preguntas difíciles que deben ser resueltas. Por ejemplo, ¿cuál es el coste de utilizar la “IA” sin más a efectos de diferenciación de marca, de reputación y de cultura corportaiva?
Esto tiene mucha miga.
En la conferencia lo detallamos muy bien. O mejor dicho, en el binomio de conferencias, porque es la suma de las dos la que logra un resultado extraordinario. Al igual que la suma de “IA” y factor humano.
Mil gracias, José Manuel.




